Guía para viajar a los Alpes en moto

Alpes en moto

Guía para viajar a los Alpes en moto

Hay viajes en moto que se planean.

Y hay viajes que empiezan mucho antes.

Empiezan cuando ves una foto del Stelvio.

Cuando alguien te habla del Grossglockner.

Cuando escuchas nombres como Galibier, Furka, Grimsel, Dolomitas o Izoard y algo dentro se mueve.

No sabes explicarlo bien.

Pero sabes que algún día quieres estar allí.

Con tu moto.

Con tus manos en el manillar.

Con el cuerpo metido en la carretera.

Con esa mezcla de respeto, deseo y vértigo que solo aparece cuando un viaje es más grande que una escapada.

Viajar a los Alpes en moto no es simplemente hacer kilómetros por Europa.

Es cruzar montañas enormes.

Atravesar países.

Subir puertos míticos.

Gestionar lluvia, frío, cansancio, curvas cerradas, altura y días largos.

Pero también es otra cosa.

Es sentirte pequeño delante de la montaña.

Es entender que la carretera no siempre está ahí para que la conquistes.

A veces está para que la escuches.

Porque los Alpes no se hacen solo con gas.

Se hacen con cabeza.

Con respeto.

Con ritmo.

Con humildad.

Y cuando los ruedas así, se quedan dentro.

Qué significa viajar a los Alpes en moto

Un viaje a los Alpes en moto no se parece a una ruta de fin de semana.

Aquí no hablamos de salir el sábado, hacer unas curvas, comer bien y volver a casa.

Hablamos de un viaje grande.

De varios días.

De muchos kilómetros.

De cambios de país.

De carreteras que suben por encima de los 2.000 metros.

De jornadas en las que puedes salir con sol, coronar con niebla y bajar con lluvia.

Los Alpes tienen algo que impone.

No solo por la altura.

También por la escala.

Todo parece más grande allí.

Las montañas.

Los valles.

Los túneles.

Los lagos.

Los glaciares.

Las curvas.

Los silencios.

Y eso cambia la forma de rodar.

En los Alpes no vas solo mirando la carretera.

Vas leyendo el entorno.

La temperatura.

El cielo.

El tráfico.

La humedad.

El cansancio.

El estado de la moto.

El ritmo del grupo.

Por eso este viaje no va de correr.

Va de saber estar.

Qué países puedes atravesar en una ruta por los Alpes en moto

Una de las cosas que hace especial este viaje es que no se queda en un solo país.

Una ruta completa por los Alpes puede llevarte por:

  • Francia.
  • Suiza.
  • Liechtenstein.
  • Austria.
  • Italia.

Cada país cambia el viaje.

Francia tiene esa entrada progresiva a la montaña.

Puertos largos.

Valles abiertos.

Carreteras que parecen hechas para entender el ritmo.

Suiza es precisión.

Paisaje limpio.

Lagos perfectos.

Normas estrictas.

Puertos técnicos.

Belleza casi irreal.

Austria tiene una fuerza distinta.

Más verde.

Más vertical.

Más alpina en el sentido clásico.

Italia te da otra energía.

Más vida.

Más caos.

Más intensidad.

Dolomitas, Stelvio, lagos, pueblos, curvas cerradas y esa sensación de estar rodando dentro de una postal que no termina nunca.

Y entre medias, Liechtenstein aparece como uno de esos lugares pequeños que no esperabas cruzar, pero que convierten el viaje en algo todavía más especial.

No es solo cambiar de país.

Es cambiar de ritmo.

De idioma.

De luz.

De manera de entender la carretera.

Una posible estructura de ruta por los Alpes en moto

Una ruta completa por los Alpes en moto puede plantearse como un gran círculo.

Saliendo desde Figueres, la primera parte suele ser una jornada de enlace larga por el sur de Francia para colocarse cerca de los grandes macizos alpinos.

No es el día más bonito.

Pero es necesario.

Ese primer enlace sirve para dejar atrás la península y acercarte al verdadero inicio del viaje.

Después empieza lo serio.

Los Alpes franceses.

Saboya.

Galibier.

Madeleine.

Glandon.

Briançon.

Luego Suiza.

Grand Saint Bernard.

Lago Lemán.

Bulle.

Lauterbrunnen.

Grimselpass.

Furkapass.

Andermatt.

Después la ruta puede seguir hacia Liechtenstein y Austria.

Klausen Pass.

Vaduz.

Innsbruck.

Grossglockner.

Heiligenblut.

Más tarde llega Italia.

Dolomitas.

Lago di Braies.

Passo Falzarego.

Passo Giau.

Marmolada.

Lago Carezza.

Stelvio.

Bormio.

Lagos italianos.

Y finalmente, el regreso.

Alpes del Sur.

Izoard.

Briançon.

Gap.

Sur de Francia.

Figueres.

Visto en un mapa parece una ruta.

Vivido desde la moto, es otra cosa.

Es una travesía.

Puertos imprescindibles en un viaje a los Alpes en moto

Los Alpes están llenos de puertos.

Algunos son famosos.

Otros son más discretos.

Algunos impresionan por su altura.

Otros por su trazado.

Otros por lo que sientes cuando los estás subiendo.

Estos son algunos de los nombres que suelen marcar un viaje así.

Col du Galibier

El Galibier es uno de esos puertos que imponen antes incluso de llegar.

Tiene historia.

Tiene altura.

Tiene paisaje.

Tiene esa sensación de estar entrando en territorio grande.

No es solo una carretera bonita.

Es un puerto que te pide atención.

Sus curvas, sus vistas y su ambiente de alta montaña lo convierten en uno de los grandes momentos de los Alpes franceses.

Aquí empiezas a entender que el viaje ya no va de llegar.

Va de estar presente.

Col de la Madeleine

La Madeleine tiene algo especial.

No solo por sus 2.000 metros.

También por la forma en que la carretera va ganando altura, abriéndose poco a poco, hasta dejarte delante de uno de esos paisajes que te obligan a parar.

Aquí la moto no es solo una máquina.

Es el lugar desde el que estás viviendo algo que, de otra forma, sería imposible sentir igual.

Grand Saint Bernard

El Grand Saint Bernard conecta Italia y Suiza.

Y eso ya dice mucho.

Es un puerto de paso, pero también de frontera interior.

Subes por un lado y bajas por otro.

Cambia el país.

Cambia el paisaje.

Cambia la luz.

Y tú también cambias un poco.

Porque cada frontera en moto tiene algo simbólico.

No es solo una línea administrativa.

Es una sensación.

Grimselpass y Furkapass

Suiza tiene una forma muy particular de mostrar la montaña.

Todo parece ordenado.

Preciso.

Casi imposible.

El Grimselpass y el Furkapass son dos de los grandes nombres de esa zona.

Carreteras limpias.

Curvas técnicas.

Lagos de altura.

Paredes de roca.

Nieve cerca incluso en temporada buena.

Aquí conviene rodar con calma.

No porque no puedas ir más rápido.

Sino porque hay lugares que se disfrutan más cuando no intentas dominarlos.

Si esta parte del viaje te llama especialmente, aquí puedes profundizar en Furka, Grimsel y los grandes puertos suizos en moto.

Grossglockner

El Grossglockner es una de las grandes carreteras alpinas de Europa.

Una carretera panorámica.

De peaje.

Diseñada para llevarte hacia uno de los escenarios más impresionantes de Austria.

El glaciar Pasterze.

Los miradores.

La altura.

La temperatura.

El cambio de luz.

Todo allí te recuerda que estás lejos de lo cotidiano.

El Grossglockner no es una carretera cualquiera.

Es una de esas etapas que justifican un viaje.

Para entrar más a fondo en esta carretera, puedes leer Grossglockner en moto: la carretera alpina que te hace sentir pequeño.

Dolomitas

Los Dolomitas son otra historia.

Más verticales.

Más afilados.

Más teatrales.

Aquí el paisaje cambia por completo.

Lago di Braies.

Passo Giau.

Passo Falzarego.

Marmolada.

Lago Carezza.

Todo parece colocado para que no puedas dejar de mirar.

Pero hay que mirar con cuidado.

Porque la carretera también exige.

Curvas cerradas.

Tráfico en algunos puntos.

Cambios de ritmo.

Zonas turísticas.

Puertos técnicos.

Los Dolomitas son belleza.

Pero no belleza cómoda.

Belleza con carácter.

Si quieres entender mejor esta parte del viaje, aquí tienes el artículo sobre Dolomitas en moto: por qué esta parte de los Alpes parece de otro mundo.

Stelvio

El Stelvio es probablemente el puerto más famoso de los Alpes.

Y eso tiene una parte buena y una parte delicada.

La buena es evidente.

Subir el Stelvio en moto es cumplir una especie de rito motero.

Sus curvas cerradas, su altura, sus vistas y su fama lo convierten en uno de esos nombres que todos llevamos en la cabeza.

Pero precisamente por eso hay que ir con cabeza.

El Stelvio no es un circuito.

No es un lugar para demostrar nada.

Es un puerto técnico, estrecho, con tráfico, curvas muy cerradas y zonas donde perder el equilibrio a baja velocidad es más fácil de lo que parece.

Subirlo bien no significa subirlo rápido.

Significa subirlo entero.

Disfrutarlo.

Respetarlo.

Y llegar arriba con una sonrisa, no con un susto.

Si este puerto es uno de los motivos por los que estás pensando en este viaje, lee también Stelvio en moto: lo que debes saber antes de subir.

Col de l’Izoard

El Izoard tiene una personalidad distinta.

Especialmente por la Casse Déserte.

Ese paisaje seco, rocoso, casi lunar, parece sacado de otro mundo.

Después de días de verde, glaciares, lagos y pueblos alpinos, el Izoard aparece con otra voz.

Más áspera.

Más mineral.

Más silenciosa.

Es uno de esos lugares donde entiendes que los Alpes no son una sola cosa.

Son muchos mundos encadenados por carreteras.

Qué nivel necesitas para viajar a los Alpes en moto

No necesitas ser piloto.

No necesitas ir rápido.

No necesitas tener una moto enorme.

Pero sí necesitas algunas cosas.

Necesitas estar cómodo en carretera.

Necesitas tener experiencia haciendo kilómetros.

Necesitas saber gestionar curvas cerradas.

Necesitas controlar bien la moto a baja velocidad.

Necesitas saber frenar con suavidad.

Necesitas aguantar varios días seguidos rodando.

Necesitas aceptar que la montaña manda.

Ese es el verdadero nivel.

No se mide solo por inclinación.

Se mide por cabeza.

Por saber cuándo parar.

Cuándo beber.

Cuándo aflojar.

Cuándo dejar pasar.

Cuándo no entrar en el juego de otro.

En los Alpes, la técnica importa.

Pero la actitud importa más.

Si esta es una de tus dudas principales, aquí puedes profundizar en qué nivel necesitas realmente para hacer un viaje a los Alpes en moto.

Qué moto sirve para viajar a los Alpes

La mejor moto para los Alpes no es necesariamente la más potente.

Es la que conoces.

La que llevas cómoda.

La que puedes mover bien.

La que te permite hacer kilómetros sin pelearte con ella.

Una trail asfáltica va muy bien.

Una touring también.

Una sport turismo puede funcionar perfectamente.

Una naked cómoda también puede hacerlo si vas bien equipado.

Lo importante es que la moto esté preparada.

Neumáticos en buen estado.

Pastillas de freno revisadas.

Aceite correcto.

Cadena o transmisión en condiciones.

Luces funcionando.

Presiones bien ajustadas.

Equipaje bien sujeto.

Los Alpes castigan especialmente los frenos y los neumáticos.

No por velocidad.

Por acumulación.

Subidas.

Bajadas.

Curvas.

Peso.

Calor.

Frío.

Lluvia.

Días seguidos.

La moto no tiene que ser perfecta.

Pero sí tiene que estar lista.

Para bajar esta parte a tierra, puedes leer cómo preparar tu moto para viajar a los Alpes.

Qué llevar a los Alpes en moto

Aquí conviene no volverse loco.

El error habitual es llevar demasiado.

Y cuando llevas demasiado, la moto pesa más.

Se mueve peor.

Te cansas más.

Te organizas peor.

En los Alpes hay que llevar lo necesario.

No media casa.

Imprescindibles:

  • Ropa técnica por capas.
  • Impermeable accesible.
  • Guantes adecuados.
  • Algo térmico.
  • Pantalla clara.
  • Pinlock.
  • Botiquín.
  • Chaleco reflectante.
  • Documentación personal.
  • Documentación de la moto.
  • Seguro con asistencia internacional.
  • Cargadores.
  • Soporte de móvil o GPS.
  • Herramientas básicas.
  • Kit antipinchazos si lo usas.
  • Bolsas interiores o sistema para proteger ropa de la lluvia.

La clave no es solo qué llevar.

Es dónde llevarlo.

El impermeable no puede ir enterrado al fondo de la maleta.

Si empieza a llover en un puerto, necesitas acceder rápido.

Lo mismo con guantes, térmica, documentación o agua.

En los Alpes, el orden también es seguridad.

Si quieres preparar esta parte con más detalle, te ayudará este artículo sobre qué llevar en un viaje a los Alpes en moto.

Clima en los Alpes: lo que debes saber

El clima en los Alpes cambia rápido.

Muy rápido.

Puedes salir de un valle con calor y estar media hora después en una cima con frío, viento o niebla.

Puedes rodar con sol por la mañana y lluvia por la tarde.

Puedes tener 25 grados abajo y una sensación térmica muy distinta arriba.

Esto no debe asustarte.

Debe prepararte.

La lluvia forma parte del viaje.

El frío forma parte del viaje.

La niebla puede aparecer.

La humedad también.

Por eso conviene llevar buen equipamiento y, sobre todo, no tener una expectativa de postal perfecta.

Los Alpes no están para posar.

Están para vivirlos como vienen.

Y cuando aceptas eso, el viaje mejora.

Porque ya no peleas contra la montaña.

La escuchas.

Para ampliar esta parte, puedes leer cómo gestionar la lluvia y el frío en los Alpes en moto.

Mejor época para viajar a los Alpes en moto

La temporada buena para viajar a los Alpes en moto suele concentrarse entre final de primavera, verano y principio de otoño.

Pero no todos los meses se viven igual.

Julio y agosto tienen más tráfico.

Más turismo.

Más autocaravanas.

Más ciclistas.

Más saturación en puertos famosos.

Septiembre tiene otro ritmo.

Las carreteras respiran más.

Hay menos presión turística.

La luz cambia.

Los pueblos bajan pulsaciones.

La montaña sigue abierta, pero ya no está tan tomada.

Por eso septiembre puede ser uno de los mejores momentos para hacer este viaje.

No porque garantice clima perfecto.

La montaña nunca garantiza eso.

Sino porque ofrece una combinación muy buena entre carreteras disfrutables, menor saturación y ambiente más auténtico.

Septiembre no es el final del verano.

En los Alpes, muchas veces, es cuando empieza el viaje de verdad.

Si quieres profundizar en este punto, aquí tienes el artículo sobre por qué septiembre es uno de los mejores meses para viajar a los Alpes en moto.

Errores habituales al viajar a los Alpes en moto

Hay errores que se repiten mucho.

Y casi todos vienen de lo mismo.

Subestimar el viaje.

Pensar que como ya has hecho rutas largas, esto será igual.

Pensar que todos los puertos se ruedan igual.

Pensar que el clima será estable.

Pensar que el Stelvio es solo una foto.

Pensar que con improvisar basta.

Pensar que ir cargado da seguridad.

Pensar que más kilómetros siempre significa mejor viaje.

Los Alpes no funcionan así.

Aquí menos puede ser más.

Menos prisa.

Menos ego.

Menos equipaje.

Menos necesidad de demostrar.

Y más presencia.

Más atención.

Más margen.

Más respeto.

Más capacidad de adaptación.

El viaje no te pide heroicidades.

Te pide estar despierto.

Si quieres ir más allá de la parte bonita, lee también lo que nadie te cuenta antes de hacer un viaje a los Alpes en moto.

Viajar solo a los Alpes o hacerlo acompañado

Puedes viajar solo a los Alpes.

Claro que sí.

Pero no es lo mismo.

Solo tienes libertad total.

Decides ritmo.

Paradas.

Horarios.

Cambios.

Improvisación.

Pero también gestionas solo todo lo demás.

Ruta.

Alojamientos.

Fronteras.

Peajes.

Clima.

Cansancio.

Problemas mecánicos.

Decisiones en caliente.

Dudas.

Momentos de tensión.

Hacerlo acompañado no significa perder libertad.

Si el viaje está bien planteado, significa ganar tranquilidad.

No tienes que diseñarlo todo.

No tienes que decidirlo todo.

No tienes que resolverlo todo solo.

Puedes centrarte más en rodar.

En mirar.

En sentir.

En vivir el viaje.

Y eso, en una ruta como los Alpes, cambia mucho.

Porque cuando el viaje es grande, ir acompañado no resta.

Sostiene.

Cómo saber si este viaje es para ti

Los Alpes no son para todo el mundo.

Y eso está bien.

No porque sean imposibles.

Sino porque piden una forma concreta de estar en la moto.

Este viaje encaja contigo si te apetece una ruta grande.

Si entiendes que la montaña no se domina.

Si no necesitas correr para disfrutar.

Si te gusta rodar con intensidad, pero también con cabeza.

Si aceptas que puede llover.

Si sabes que habrá cansancio.

Si quieres vivir algo que no se queda solo en la foto.

Si quieres comprobarlo con más calma, puedes leer cómo saber si el viaje a los Alpes en moto es para ti.

Por qué los Alpes en moto se quedan dentro

Hay viajes que recuerdas por los sitios.

Y hay viajes que recuerdas por cómo te dejaron.

Los Alpes pertenecen a esa segunda categoría.

Sí, recordarás el Stelvio.

Recordarás el Grossglockner.

Recordarás los Dolomitas.

Recordarás el Furka.

Recordarás los lagos suizos.

Recordarás los pueblos italianos.

Recordarás la primera vez que viste un glaciar desde la moto.

Pero también recordarás otras cosas.

El frío en las manos.

El silencio antes de arrancar.

La mirada de alguien del grupo al coronar un puerto.

El cansancio bueno al llegar al hotel.

La sensación de haber cruzado algo más que montañas.

Porque los Alpes tienen esa capacidad.

Te agrandan.

No porque te hagan sentir invencible.

Sino porque te recuerdan que no lo eres.

Y curiosamente, ahí está parte de su belleza.

Viajar a los Alpes en moto con Estoy de Ruta

En Estoy de Ruta no planteamos los Alpes como una colección de fotos.

Ni como una lista de puertos que hay que tachar.

Los planteamos como una ruta grande.

Con carretera.

Con montaña.

Con técnica.

Con grupo.

Con silencio.

Con cansancio.

Con emoción.

Con respeto.

No se trata de correr.

Se trata de vivir uno de esos viajes que todo motero lleva dentro durante años.

Pero hacerlo con sentido.

Con una ruta diseñada.

Con etapas pensadas.

Con acompañamiento.

Con experiencia.

Con margen para que el viaje no sea solo exigente, sino también disfrutable.

Porque los Alpes no son un decorado.

Son una llamada.

Y si esa llamada lleva tiempo sonando dentro de ti, quizá no sea casualidad.

Si quieres entender mejor cómo vivimos este tipo de viaje desde dentro, puedes leer el viaje a los Alpes en moto con Estoy de Ruta.

Si los Alpes llevan tiempo rondándote la cabeza:

Ver la ruta a los Alpes en moto con Estoy de Ruta

No hace falta decidir corriendo. Pero si lo sientes, míralo con calma.

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